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Lauda

08/12/2025 / Scherzo. César Rus

Baeza. Auditorio de San Francisco. 06-XII-2025. La Grande Chapelle. Albert Recasens, director. PalestrinaCanticum Canticorum

«El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza presentaba en coproducción una de las grandes obras de la polifonía del siglo XVI, a saber, el Cuarto libro de Motetes de Palestrina, más conocido como Canticum Canticorum (El cantar de los cantares). Como bien explicaba en las notas al programa Albert Recasens, director de La Grande Chapelle, Palestrina escribió este volumen, compuesto por 29 motetes como una especie de ciclo musical en el que no solo hay una unidad temática por la fuente escogida (El cantar de los cantares), sino también musical por la relación entre los modos elegidos en los distintos motetes. De hecho, se puede dividir en cuatro grupos atendiendo a dicha distribución modal, tal y como se indicaba en el programa. Esa concepción cíclica resulta fascinante desde la mirada contemporánea, pues parece preludiar concepciones decimonónicas, aunque lo cierto es que la obra, publicada en 1584, ya logró un notable éxito en su época.

Ahora bien, si dicha concepción global de la obra fascina, cuando se entra en el detalle de cada uno de los motetes, la creación de Palestrina deslumbra. En particular, y tal y como también señala Recasens, es fundamental cómo el compositor emplea el contrapunto al servicio de la palabra y, en concreto, a la particular escritura en forma de diálogo del texto. En ese sentido, Palestrina simplifica en ocasiones el lenguaje contrapuntístico recurriendo también a paralelismos que generan lo que podríamos definir como cierto efecto subrayado sobre el texto, de manera que determinadas frases o palabras aparecen con etérea claridad como en relieve frente a otras. Este es también uno de los secretos con los que Palestrina logra una obra lírica y emotiva que consigue atrapar a la audiencia actual pese a sus casi 450 años.

Los motetes están escritos para cinco voces y fueron interpretados por Raquel Mendes (cantus), David Sagastume (altus), Achim Schulz (tenor), Jérémie Couleau (quintus) y Pieter Stas (bassus). Todos ellos excelentes cantantes y buenos conocedores del estilo y la técnica idónea para esta música. Destacaron, especialmente, en el desempeño dinámico llenando de matices su interpretación. Al respecto, la concepción de Recasens parece subordinar las principales decisiones interpretativas a la transmisión de la semántica del texto y, con ese fin, se desarrollaron dinámicas y acentos. El resultado fue una experiencia estética de primerísimo nivel con una de las obras magnas de la música occidental ejecutada por intérpretes sensibles y preparados ante la atenta audiencia que llenó el Auditorio de San Francisco.»

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