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Lauda

Una novedosa propuesta a cargo de la Grande Chapelle. “La vida es sueño…” en música.

Lanza digital

30 de julio de 2026. Joaquín Muñoz Coronel / ALMAGRO
Son numerosas las veces que se ha representado en Almagro esta obra de Calderón, naturalmente, con distintas versiones y compañías. Y es que “La vida es sueño” es, sin duda, la obra más emblemática de Calderón de la Barca. Pero en este ocasión, la propuesta ha sido algo diferente. Una “Vida es sueño… en música”.  En  la Antigua Universidad Renacentista de Almagro, una gran propuesta, nada menos que a cargo de la prestigiosa actriz Eva Rufo, y de la Grande Chapelle de Cataluña. Nueve excelentes músicos y cantantes, dirigidos por Josep Barcons, que pusieron la piel de gallina, tanto por los emotivos versos de Calderón, como por las melodías escogidas para acompañarlos. La orquesta, en el centro del escenario, mientras por los laterales del escenario iban apareciendo ora Segismundo, ora Rosana, ora Basilio. Un espectáculo de gran nivel literario y musical.

Estrenada la obra en 1635, en un momento en que la ópera comenzaba a desarrollarse en Italia, de la mano de Claudio Monteverdi y otros compositores, la música ocupa en ella un papel sorprendentemente discreto, limitado a unas pocas acotaciones escénicas. Sin embargo, apenas unas décadas después, el propio Calderón exploraría una relación mucho más estrecha entre teatro y música, junto a su principal colaborador musical, Juan Hidalgo, dando origen a un nuevo género escénico: la zarzuela.

¿Cómo habría sonado “La vida es sueño” si Calderón hubiese otorgado a la música un papel protagonista? De esa pregunta nace esta “Vida es sueño… en música”, una producción original del Festival Espurnes Barroques creada junto a La Grande Chapelle y con la colaboración del Festival Internacional del Teatro Clásico de Almagro, que propone una experiencia escénica inédita en la que teatro y música dialogan de forma orgánica sin alterar la esencia del texto calderoniano. La propuesta conserva cerca de 900 versos originales de La vida es sueño, interpretados por tres actores, e incorpora un cuidado recorrido musical a través de composiciones de autores contemporáneos de Calderón –Juan Hidalgo, Carlos Patiño, Cristóbal Galán, Tomás Torrejón, Mateo Romero y otros-, muchas de ellas recuperadas de manuscritos históricos, y presentadas por primera vez en la época moderna.

NOTABLE DRAMATURGIA

La dramaturgia ha contado con el asesoramiento del profesor Ignacio Arellano, editor de las Comedias de Calderón y una de las máximas autoridades internacionales en el teatro del Siglo de Oro, quien ha concentrado la acción en los personajes de Basilio, Rosaura y Segismundo, para desarrollar los dos grandes ejes filosóficos de la obra: el conflicto entre el deseo y el autocontrol, y el dilema entre el destino y la libertad. A partir de esta selección textual, Albert Recasens, director de La Grande Chapelle, y Josep Barcons, director del Festival Espurnes Barroques, han concebido un espectáculo híbrido en el que la música no sustituye al texto, sino que lo amplía, lo comenta y lo envuelve, recreando el universo sonoro que Calderón pudo conocer.

El resultado es una propuesta escénica de gran belleza, concebida para espacios históricos y patrimoniales, que combina interpretación teatral, música en directo e investigación musicológica, para ofrecer una forma nueva de escuchar uno de los grandes clásicos de la literatura universal. El proyecto que presenta La Grande Chapelle por encargo del Festival Espurnes Barroques en colaboración con el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro se ha concebido como un diálogo entre la palabra y la música, en el que ambas conservan su naturaleza y autonomía.

Por ello, la música que configura el espectáculo “La vida es sueño… en música”, más que «poner música» al texto, aparece en un «espacio sonoro» o un «tiempo sonoro» que la dramaturgia de Calderón permite, ya sea porque el propio Calderón lo contempla de este modo, ya sea porque el texto surgido de la pluma del escritor madrileño admite -a nuestro entender- esta presencia musical inicialmente no prevista por él.

RESPETO AL ORIGINAL

Por esta razón, en este proyecto se respetan los versos originales, de los que aparecen cerca de novecientos, y que tenemos el privilegio de escuchar en las voces de tres grandes nombres de la escena del teatro clásico español, bajo la dirección de Eva Rufo. La selección textual, realizada por el profesor Ignacio Arellano -máxima autoridad en el Siglo de Oro y editor de las Comedias de Calderón-, se articula en torno a los dos grandes conflictos de la obra (deseo y autocontrol, destino y libertad). Centrando la acción en tres personajes clave: Basilio (el rey astrólogo que, por miedo a los presagios del destino, niega la libertad a su hijo Segismundo), Rosaura (el alma atormentada que busca restaurar su honor y aviva el conflicto entre deseo y autocontrol de Segismundo), y Segismundo (el hombre fiera, hijo de Basilio, que debe vencerse a sí mismo y encuentra en Rosaura un espejo de su propia deshonra).

Esta reducción argumental, a la que puntualmente puede sumarse algún otro elemento, permite que el diálogo entre los personajes y la música sea más íntimo y punzante, aunque ello suponga prescindir de los matices, peripecias y significados que aportan las tramas secundarias. En este contexto, la música asume una triple función. Por un lado, prepara la atmósfera de las escenas, y crea espacios sonoros que sitúan al espectador en los distintos planos de la acción: la prisión, el palacio, el sueño o la guerra, ya sea en intervenciones previstas por Calderón o no.

Por otro lado, parafrasea o comenta el texto, tanto de manera literal como más abstracta, prolongando su sentido en una dimensión lírica o reflexiva, a modo de coro, aunque no muy alejada de la función que desempeñan las ‘arias’ en el género operístico. Finalmente, la música -a través de los cantantes- actúa como un verdadero coro al modo de la tragedia clásica, capaz de acompañar, cuestionar o incluso contradecir lo que sucede en escena.

LA MUSICALIZACIÓN

Según nos explica Josep Barcons “Naturalmente, también se han musicado aquellos pasajes en los que Calderón prevé la intervención musical, como los  de «salen músicos cantando», «suena música» o los toques de «¡al arma!», que aparecen en el texto como acotaciones, reproduciendo un procedimiento retórico característico de la época, la ‘anáfora’, mediante la hibridación del teatro y la música. La propuesta artística del espectáculo y la imbricación entre texto y música son responsabilidad -para bien y para mal- de Recasens y Barcons. La selección musical, realizada por Albert Recasens, es fruto de una minuciosa investigación en cancioneros y fuentes del siglo XVII, con la premisa, también autoimpuesta, de escoger músicas que Calderón pudo conocer, o que pertenecían a su universo sonoro más cercano”.

El programa se articula así a partir de obras de músicos activos en la escena madrileña, y frecuentemente vinculados a la corte, “Como Mateo Romero, Manuel Machado, Juan Hidalgo, Carlos Patiño o Cristóbal Galán, algunos de los cuales trabajaron estrechamente con Calderón, especialmente Juan Hidalgo y Cristóbal Galán. También se han incorporado músicas procedentes de otras obras de Calderón, como El santo rey don FernandoDarlo todo y no dar nada o Fortunas de Andrómeda y Perseo, pero, sobre todo, aquellas nacidas de su colaboración con Juan Hidalgo, con quien experimentó nuevos géneros líricos y con quien creó las dos óperas fundamentales Celos aun del aire matan y La púrpura de la rosa, escritas para celebrar el Tratado de los Pirineos (1659) y el matrimonio de María Teresa de Austria con Luis XIV (1660).

EVA RUFO, ACTRIZ

Al término de la espléndida función, pudimos charlar con Eva Rufo, la actriz y directora escénica de ‘La vida es sueño en música’, que interpreta además a Rosaura: “Es un proyecto que me llegó cuando ya estaba configurada la selección de los textos. Ignacio Arellano, que ha hecho muchísimas de las dramaturgias de Calderón, hizo una selección de 900 versos originales de ‘La vida es sueño’. Y lo hizo para 3 de los personajes que él considera fundamentales: Rosaura, Segismundo y Basilio”.

En el proyecto hay como 2 zonas, hay como 2 grandes temas: “Por un lado es el deseo y el autocontrol entre Rosaura y Segismundo, y por otro es el conflicto entre padre e hijo, entre el poder paterno y la libertad del hijo”. “Y nada, creo que lo más interesante ha sido ver cómo articular esta conversación. Entre música y verso, que si bien parecieran que son 2 planetas distintos, en realidad no dejan de ser complementarios, porque es voz articulada que tiene ya en sí un ritmo, el ritmo del verso, y cómo se incardina con la música”.

Aunque son lenguajes distintos, se convierte el conjunto en un todo, como si fuera la misma pieza. Concluye Eva Rufo afirmando: “Para mí ha sido un honor y un placer, colaborar con la Gran Chapelle y con Josep Barcons. Una experiencia que, como actriz, una tiene pocas veces la oportunidad de experimentar”.

JOSEP BARCONS, DIRECTOR

Es el director del Festival Espurnes Barroques y quien ha ideado la propuesta junto a Albert Recasens. Y la idea ha sido imaginar “Qué habría pasado si Calderón, en vez de hacer La vida es sueño como pieza teatral, hubiese jugado a hacer aquello que hacían en Italia y Francia, y haciendo ya ópera antes de que él mismo se lanzara a hacer ópera unos 15 años después. Entonces, en vez de intentar hacer una ópera al uso, hemos procurado jugar con aquello que pasaba en la Grecia clásica. Y aquí tenemos momentos, en los que la música se suma al texto en forma de Arias -momentos en los que la música se suma al texto como para contradecir al personaje-, y otros momentos en las que la música hace como decorado de tragedia griega”.

Toda la música es del siglo XVII, absolutamente contemporánea y coetánea de Calderón, “Y de un montón de autores con los que Calderón trabajaba codo con codo, y algunas de ellas de recuperación patrimonial. El logro ha sido ver cómo podemos reducir el texto a 900 versos. Una labor en la que nos ha ayudado el profesor Ignacio Arellano, que es el editor de las Comedias de Calderón, e investigador de la Universidad de Navarra”. Del poder de Basilio con Segismundo, y el conflicto del deseo de Rosaura con Segismundo, “hemos reducido La vida es sueño a lo esencial, y escrutando luego sobre  este texto, para ver dónde podíamos introducir la música. Entonces ha sido un trabajo de ‘encaje de bolillos’ -nunca mejor dicho estando aquí en Almagro- para llegar a un trabajo de gran nivel, cuyo resultado es doblemente teatral y musical”.

Concluye Barcons afirmando que “Ha sido toda una satisfacción, y ojalá podamos colaborar más veces… También creo que este espectáculo puede ser una forma magnífica, de poner desde Cataluña un pequeño grano de arena contribuyendo a que Calderón pueda estar -no ya en varios sitios de España, donde es lo propio-, sino en Europa y en Sudamérica. Yo creo que en toda Europa hacer un Calderón entero es muy difícil en lengua original… En cambio, a través de la música y manteniendo la cadencia musical puede llegarse a más público. Podemos hacerle un pequeño favor a Calderón, dándolo a conocer aún más. Porque es fabuloso lo que ocurre en los primeros 50 años del siglo XVII ibérico”.

LA GRANDE CHAPELLE

Raquel Mendes, soprano

Rita Filipe, soprano

Daniel Folqué, contratenor

Joan Francesc Folqué, tenor

Jorge Martínez Escutia, barítono

Lixsania Fernández, viola da gamba

Manuel Vilas, arpa de doble orden

Pablo Fitzgerald, guitarra y tiorba

Pere Olivé, percusión

Eduardo Mayo / Sergio Adillo, Segismundo

Jesús Noguero, Basilio

Eva Rufo, Rosaura

Josep Barcons y Albert Recasens, idea original y guion; Albert Recasens, dirección musical e investigación musicológica; Eva Rufo, dirección escénica; Ignacio Arellano, adaptación del texto

PROGRAMA

-Tomás Torrejón y Velasco (1644–1728)

Volad, corred, venid (del villancico Aladas jerarquías), a 3 Texto: Pedro Calderón de la Barca, El santo rey don Fernando, segunda parte (1672)

-Cristóbal Galán (c. 1625–1684) ¡Ay, mísero de ti!, para solo y a 4 Texto: Pedro Calderón de la Barca, El jardín de Falerina (1649)

-Juan Hidalgo (1614–1685) Peces, fieras, aves, para solo Texto: Agustín de Salazar y Torres, Los juegos olímpicos (1673)

-Juan Hidalgo ¡Fuego, fuego…! Texto: Pedro Calderón de la Barca, Celos aun del aire matan (1660)

-Manuel Correa (c. 1600–1653) ¡Piedad, favor, socorro! (del tono humano ¡Venganza, griegos!), a 4

-Carlos Patiño (1600–1675) Si tus rayos me siguen, a 4

-Anónimo Bárbaro pérfido sabe vencer, para solo*

-Juan Hidalgo Rompa el alma en suspiros, recitativo

-Antonio Martín y Coll (c. 1680–1734), recopilador Pasacalle de primer tono

-Manuel Machado (c. 1590–1646) Afuera, afuera que sale, a 4

-Juan Gutiérrez de Padilla (c. 1590–1664) Responsorio Velum templi, a 4

-Pedro Ruimonte (1565–1627) No ves el bien presente (de Esperanza tardía), madrigal a 5

-Juan Hidalgo, atrib. Pisa, pisa con tiento Texto: Pedro Calderón de la Barca, Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653)

-Mateo Romero (c. 1575–1647) Romerico florido, folía a dúo

-Juan Hidalgo Esperar, sentir, morir, solo humano Texto: Melchor Fernández de León, Ícaro y Dédalo (1684) Anónimo Aunque maten tristezas, a 4

-Tomás Torrejón y Velasco Desvelado sueño mío, rorro a 7

-Anónimo ¡Viva el gran Príncipe nuestro!, a 4* Texto: Pedro Calderón de la Barca, Darlo todo y no dar nada (1651?, 1681?)

-Anónimo ¡Aparta, aparta! (del tono Pues hoy al arma han tocado), a 4*

-Anónimo [Juan Hidalgo] ¡Venid a la regia corte, venid! Texto: Agustín de Salazar y Torres, Los juegos olímpicos

Juan Hidalgo, atrib. ¡Viva, viva la gala…! Texto: Pedro Calderón de la Barca, Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653)

-Tomás Torrejón y Velasco No puede honor (jácara) Texto: Pedro Calderón de la Barca, La púrpura de la rosa (1701) * Obra recuperada del patrimonio musical y primera audición en tiempos modernos.

 

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